En la actualidad gran cantidad de pacientes sufren enfermedades relacionadas con el estrés. Lo cierto es que el estrés consiste en una respuesta natural del organismo ante situaciones que él considera peligrosas, por ejemplo el ataque de una fiera, un incendio, o por supuesto perder el empleo.

En 2014 el instituto americano del estrés nos presentaba algunos datos estadísticos que son muy representativos del coste directo e indirecto del estrés:

  • Los costes relacionados con los cuidados de la salud por causas relacionados con el estrés superan los 300 mil millones de dolares (mayor que el PIB de Chile, para que tengas un idea)
  • El 77% de los americanos experimenta alguna vez una causa física relacionado con el estrés.
  • el 73% experimenta alguna vez un problema psicológica a causa del estrés.
  • El 48% comunica problemas relacionados con su sueño y al dormir debido al estrés.

Etimologicamente la palabra estrés está relacionada con la palabra “estricto” del latín “strictus”, así que bien podríamos considerar que el estrés proviene de la manera estricta de interpretar determinadas situaciones de la vida, esto como bien sabemos genera una tensión nerviosa que puede desencadenar en diversas enfermedades.

De tal forma que cuando queremos decir que (estamos estresados) más bien deberíamos decir que estamos “estrictos”.

De cualquier forma el estrés no siempre es malo, tenemos que dividirlo en “bueno y malo” estrés. Hay ocasiones en las que se dispara el sistema de alarma (en caso de peligro) y a su vez la adrenalina ante una situación de peligro “real” donde nuestra vida está en peligro. Para estar más preparados para salvarla nuestro sistema fisiológico activa una serie de mecanismos que permiten que estemos atentos y listos para enfrentar esa situación.

Pero son eventos que el cerebro considera como peligrosos (visto que no distingue un pensamiento de la realidad) que muchas veces tiene que ver con ideas nuestras de potencial peligro (como la potencial perdida de un trabajo, un abandono de la pareja, una noticia que no nos gusta, etc) que se mantiene activado este sistema de defensa y que a la larga comienza a generar graves problemas de salud.

Robert Sapolsky un reconocido científico, dice: “Me gustaría centrarme brevemente en los efectos positivos a corto plazo del estrés en el cerebro y los efectos a largo plazo, que parecen particularmente interesantes. Durante un corto tiempo, una o dos horas, el estrés hace cosas maravillosas para el cerebro. Más oxígeno y glucosa son entregados en el cerebro. El hipocampo, que está involucrado en la memoria, funciona mejor cuando estás estresado por un momento.Tu cerebro libera más dopamina (considerada una de las hormonas de la felicidad), que desempeña un papel en la experiencia del placer, al principio durante el estrés; se siente maravilloso, y tu cerebro funciona mejor. Lamentablemente, sucede lo contrario cuando el estrés se prolonga demasiado, durante cuatro horas o durante cuatro años. Hay menos glucosa entregada a tu cerebro. Las neuronas en el hipocampo no funcionan tan bien. Las neuronas tienen procesos largos que usan para hablar con otras neuronas, y durante el estrés prolongado, estos procesos se marchitan.”

Cuando las personas se permiten situaciones prolongadas de estrés, pueden experimentar algunos síntomas físicos, sin embargo una persona no necesita llegar a esos extremos para saber que tiene estrés, basta con que la persona esté atenta a su estado de animo o su forma de pensar sobre las cosas cotidianas, de esta forma se hace más consciente y fácilmente puede detectar los síntomas y las sensaciones causadas por el estrés. Cuando se empieza a tomar consciencia sobre un problema o dificultad, automáticamente las posibles soluciones empiezan a surgir.

Los estudios demuestran que la forma en que percibimos una situación puede ayudarnos a regular nuestras emociones hasta cierto punto, pero cuando nos encontramos en situaciones difíciles, hablarnos a nosotros mismos sin sentirnos estresados es extremadamente desafiante, si no imposible.

¿Por qué es tan difícil controlar nuestra mente, especialmente cuando estamos estresados? Daniel Wegner, profesor de psicología en la Universidad de Harvard, ha demostrado en varios estudios que la intención de controlar un pensamiento en particular se rompe bajo estrés o sobrecarga mental y en realidad termina desencadenando el pensamiento no deseado, aun bajo nuestras mejores intenciones. Wegner lo describe como un “proceso irónico”. Cuando nos resistimos a cierto pensamiento o acción – como tratar de no comer comida chatarra cuando hacemos dieta, o tratar de no pensar en alguien con quien acabamos de romper-, nuestros esfuerzos pueden fracasar fácilmente bajo estrés.

La buena noticia aquí, es que hoy en día podemos encontrar diversas formas naturales para controlar el estrés, una de ellas es la meditación, en la que tenemos una base segura y simple para ayudarnos en este proceso.

MBSR son las iniciales de Mindfulness Based Stress Reduction, una herramienta, un programa con meditaciones que parte de la psicología budista, inicialmente desarrollado para ayudar a reducir el estrés, entres otros aspectos. A lo largo de 35 años muchos estudios científicos fueron probando su efectividad en la reducción del estrés. Basta que hagas una pequeña investigación con google y vas encontrar muchas evidencias en muchos estudios científicos.

No hay nada como probarlo, más que cualquier estudio científico, tu eres quien puede ahora tomar el primer paso para experimentarlo, y en ese sentido te invitamos a nuestro mini curso gratuito. Anímate y coméntanos como esta siendo tu experiencia, como has progresado y que dificultades experimentas.

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